lunes, 22 de septiembre de 2008

NO PUEDO VIVIR SIN MÍ de Miguel Muñoz

NO PUEDO VIVIR SIN MÍ

Se acaba todo cuando yo me acabo,
pero las cosas son si yo no soy.
El consuelo de un mundo imaginado
es también un consuelo imaginado.
Cuánto mejor sería que la casa
donde escuché las voces iniciales
llamándome a formar parte de todo
tuviese las paredes de silencio
y sus ventanas, como las del tiempo,
se abriesen, irreales, a la niebla.
Pero no, hay una casa y yo me voy.
Sólo yo no estaré cuando esta noche
empolven el azul sus chimeneas
y alguien bajo la colcha, desvelado,
tenga la suerte de no ser feliz.
Se acaba todo, sin embargo. Todo.
No una parte ni una época ni un punto
de vista. Ni siquiera las palabras
que dicen que se acaba permanecen.
Estaba aquí el instante con los cuerpos
y ya no están. No están hasta tal punto
que no hay quien pueda dar fe de su ausencia.
Imagina un reloj cuyo latido
nadie oye, la voz de un eco mudo
hablando de sí misma en el vacío
de un dormitorio ahogado de humedad.
Piensa en el sueño duro y sin fatiga
que la angustia no acierta a revocar
en una madrugada sin testigos.
Una visión de nada al otro lado
de nada. Una mentira sin verdugo.
No hay luz que pueda iluminarte entonces
y, en el cristal de lo que no se ve,
queda el reflejo de lo que no queda.
:
_________ Miguel Muñoz (Valdepeñas, 1957)

1 comentario:

Annabel M. Z. dijo...

En mi blog dediqué una entrada a la muerte de mi abuelo, con un poema mío. Quizá te apetezca leerlo.
http://annabel-elsabordelascerezas.blogspot.com/2008/07/asist-su-llegada-prevista-junto-tu.html

Saludos.